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Nuestra casa es algo vivo, con conciencia propia. Hay un paralelismo entre nuestros huesos y las vigas, las ventanas y puertas con la boca, oídos, nariz, sin contar con que sus paredes se podrían considerar no ya como una piel, sino como una segunda piel nuestra. Partiendo de la sensibilidad como base, valoramos el lugar, su estructura energética y sus posibilidades. Cuando sentimos el entorno empezamos a interactuar más próximos a nuestra totalidad, y dogmas como que las aguas y las fallas son "malas" dejan de ser una axioma para ser algo relativo; conceptos , como el del "Shar Chi" o Chi envenenado (energía negativa) del Feng Shui, dejan de ser mentales para entrar en el ámbito de lo sensorial. Una vez hemos abierto la puerta de nuestra percepción, podemos valorar hasta que punto una corrección es efectiva, yendo más allá de la pura teoría, constatamos de forma real cual es el alcance de nuestro trabajo, y encontramos una solución específica para cada ambiente. Es preciso dejar de actuar exclusivamente desde lo mental, para pasar a hacerlo desde algo más completo, una actuación que implique nuestra mente, nuestro físico y una proyección en lo espiritual que nos ayude a evolucionar. El trabajo que presento se basa en un diagnóstico del lugar, para posteriormente aplicar Ondas de Forma (imágenes con una información específica que modula la sensación del el entorno). Para drenar el exceso de energía de las aguas y fallas, siempre que es posible, utilizo varas que planto en el terreno, si el estudio se realiza en un edificio, sin posibilidades de perforar el suelo, utilizo conchas como Onda de Forma, que desvían el flujo del agua o del falla, creando un espacio neutro allí donde se necesita. También se puede desviar el flujo de las venas subterráneas de agua o de las fallas con piedras.Una de las técnicas más antiguas y efectivas para armonizar un espacio, es emplazar una Piedra de Compensación (piedras que cumplen la función de pequeños menhires) Estas son alguna de las técnicas que usaban los Maestros de Obra de todos los tiempos. A la hora de armonizar un espacio, prestaban atención a las Aguas subterráneas y a las Fallas. Estos elementos nos proveen de la intensidad necesaria para modificar la sensación que genera un lugar, de manera estable y permanente, algo que cuesta encontrar hoy en día.
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